domingo, 20 de enero de 2013

Artículo de Opinión


CINEMACHISMO


El machismo ha utilizado muchos medios para perdurar más allá del tiempo y para que todo transcurriera bajo su control sin que nada sucediera en apariencia. El machismo es el resultado de un modelo jerarquizado de sociedad basado en la desigualdad, y necesita a los medios de comunicación para mostrar lo que no es y ocultar lo que es. Estos canales de socialización, que forman parte de nuestra vida cotidiana han hecho posible la integración práctica de la desigualdad en la normalidad. 

  El cine, como cualquiera de los otros canales socializadores, no hace otra cosa que recoger y transmitir los patrones y roles de la sociedad patriarcal en la que todavía estamos inmersos, y por eso el objetivo que se debe de perseguir es el de desmontar los mecanismos del lenguaje audiovisual a fin de hacer visible lo invisible, el sexismo, y de propiciar que la juventud deje de mirar de manera impresionista y se convierta en un público formado, capaz de detectar los mensajes patriarcales y androcéntricos del cine y de la televisión. En efecto, el cine desde sus inicios, los relatos que cuenta el cine han afectado a generaciones de personas mediante sus argumentos, sus contenidos, sus imágenes y sus ideas.
Tenemos que educar la mirada para ser capaces de ver lo que realmente nos dicen las imágenes y escuchar los mensajes y así poder tener un distanciamiento crítico, es decir, simbólico, hacia ellas.

El cine y la televisión han reforzado y legitimado todo tipo de estereotipos sobre la mujer. En ocasiones la representan en papeles secundarios y tradicionales, anclados en el pasado, con los mismos roles que representó socialmente desde la antigüedad. Por ello, la crítica feminista frente a la filmografía hace una crítica a la postura patriarcal en el cine y a la repetición de esquemas estáticos. «La mujer dócil y sexualmente pasiva, la mujer que es un sirviente de las necesidades del hombre o la virgen asexuada».La cultura y la superioridad del hombre están en casi todas las películas y por tanto, la desigualdad entre hombres y mujeres.    
Por otra parte,el lenguaje sexista ha sido uno de los temas más destacados en el cine, ya que muchas veces poder ver como este medio presenta a la ;mujer como una persona que especialmente debe ser abnegada, humilde, discreta, paciente, resignada, generosa, que debe agradar, gustar, ceder, someterse, obedecer, entregar, cuidar… Aspectos que por si solos no la van a llevar nunca ni al éxito ni al poder. En este sentido, juegan un papel especial las palabras porque dentro del contexto cinematográfico (con la especial potencia de las imágenes), quedan soterradas pero están presentes y son capaces de quedarse fijadas en los y las espectadores dejando una huella indeleble aunque casi latente.

Por último, destacar que cada vez más en el cine actual, sobre todo cuando hay cada vez más mujeres directoras de cine, el papel de la mujer va tomando otra importancia y el cine, con otra frecuencia, presenta a la sociedad una visión crítica de le mujer dependiente o la de mujeres con clara independencia, responsables y autoras a la par del hombre, de los cambios que la sociedad necesita. Sin embargo, este camino social y cultural es largo y costoso, y el cine, como todo producto social, lo ha ido reproduciendo en la medida en que los cambios se iban generando.



Carla Vecino Alonso

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